¡Buenos días! ¡Por fin viernes! Como os dije en el post anterior, el tiempo se me pasa súper rápido y esta semana no iba a ser menos… Hoy un post con mi último MUST. Desde que empecé viendo la publicidad me enamoré, y no he parado hasta hacerme con él. Finalmente he tenido que pedirlo en la propia web de la marca, porque en tiendas no lo encontraba, pero al fin… es mío.
Lancôme Miracle Cushion
Nacido en Asia, este producto revolucionó la blogosfera desde el primer momento. Se trata de una base de maquillaje con un formato completamente distinto al que estábamos acostumbradas: una esponja-almohadilla de poliuretano que contiene la fórmula líquida en su interior.
Al presionar con la borla o el aplicador, la base se libera de forma dosificada, lo que permite una aplicación muy ligera y modulable. La textura es fresca, casi acuosa, y deja un acabado luminoso y natural sobre la piel. Ideal para quienes buscan cobertura sin efecto máscara.
Según la experiencia de la autora, fue necesario adquirirlo directamente en la web de la marca, ya que en tiendas físicas no estaba disponible en ese momento.
¿Por qué es un MUST?
Raquel lo tuvo claro desde el primer vistazo: la combinación de innovación, comodidad y resultado la conquistó. En un momento en que los cushions apenas empezaban a asomar fuera del mercado asiático, hacerse con uno era toda una declaración de intenciones beauty.
- Fórmula ligera con sensación de piel desnuda.
- Aplicación rápida, perfecta para retoques sobre la marcha.
- Acabado jugoso y luminoso, nada acartonado.
- Estuche compacto y elegante, fácil de llevar en el bolso.
Si te gusta la cosmética que marca tendencia y quieres un acabado fresco y natural, este cushion se ganó su sitio como imprescindible en el neceser de 2015.